¿Quién necesita un SteamBox?

Gabe-Newell[1]

Everybody praise San Gaben

Estas últimas semanas, Internet ha explotado la posibilidad de un cambio en el statu quo de la industria de los videojuegos. La compañía de san Gabe Newell, ese gordito simpaticón que no sabe contar hasta 3, sacó la casa por la ventana y anunció SteamOS, una distribución de Linux específicamente desarrollada para jugar.

SteamOS era un secreto a voces que llevaba años rondando y que se fortaleció aún más con el lanzamiento de la plataforma de venta de juegos Steam para el pingüinito a principios de año. Las intenciones estaban sobre la mesa y solo fue cuestión de tiempo para que, finalmente, se diera el anuncio.

SteamOS está pensado no como un Sistema Operativo tradicional, sino que se busca que sea una experiencia integral de entretenimiento para la sala de estar, lo que implica que, para que cumpla con su propósito de la mejor manera, debe estar acompañado de hardware con un tamaño conveniente y apropiado para el sillón, no para el escritorio.

Así se vería tu centro de entretenimiento con SteamOS si tuvieras dinero y buen gusto.

A través del Big Picture Mode, Steam ya permite a los jugadores consumir sus juegos en su televisor mediante Windows o Mac, y las HTPC (Home Theatre PC) han estado en el mercado desde hace ya mucho tiempo, pero la experiencia nunca ha sido del todo homogénea; siempre está el escritorio ahí, estorbándote en tu intento de interactuar de forma inmediata con tus juegos. Es aquí donde SteamOS intentará capitalizar, algo así como hace Apple Tv, dándonos un entorno dedicado a una cosa: mostrar tu hermosa y abultada biblioteca de juegos.

Para completar la segunda parte de su plan maestro, es necesario proveer máquinas apropiadas para jugar y estar en el living. Y es así que se anuncian las SteamBox, o PCs pensadas específicamente para jugar y combinar con tu televisor. A diferencia de Sony o Microsoft, Valve no venderá hardware, sino que hará convenios con las principales ensambladoras de computadoras, como Acer, Hp, Lenovo o Dell para que estas vendan equipos con SteamOS preinstalado y, probablemente, con un Steam Controller para que los consumidores empiecen a jugar de inmediato.

No tiene botones !!!

Esto no impedirá que ningún “jarcor” arme su propia SteamBox, pues el Sistema Operativo está planeado para liberarse para la distribución gratuita gracias a la naturaleza open source de Linux, pero es de esperarse que una gran parte de los consumidores de esta plataforma, sobre todo los nuevos jugadores de PC que no se emocionan por los lanzamientos de las nuevas consolas, adquieran una máquina pre-ensamblada.

Como con cualquier PC ordinaria, en una SteamBox se pueden actualizar sus componentes, así que en un futuro será posible agregarle más memoria RAM o una mejor tarjeta de video, lo cual supone una gran ventaja frente las consolas, que al ser máquinas cerradas, no pueden gozar de estos beneficios.

Por años, uno de los principales argumentos en contra de jugar en PC ha sido el tema de precios; sin embargo, actualmente, con un poco más de lo que una consola costará en su lanzamiento, $499 USD, es posible montar un equipo bastante competente para jugar; incluyendo inclusive una tarjeta de video, como la Radeon 7870, un Intel Core i3, 8 Gb en RAM y un disco duro de 500 Gb. Esto, al menos en rendimiento bruto, supera lo que pueden lograr los APU (es decir, el chip que fusiona el CPU y el GPU), la solución que se empleará en esta próxima generación de consolas. Una PC con APU AMD puede lograr un rendimiento similar a un precio inclusive menor cuando estos se masifiquen en el mercado, lo cual es cuestión de tiempo.

La divinidad, ahora al alcance de todos.

El verdadero problema de las Steamboxes es su propio Sistema Operativo. Actualmente existen en Steam para Linux una cantidad muy reducida de juegos, la mayoría publicados por Valve o juegos indie que principalmente fueron pensados como experiencias multiplataforma. Valve propuso una solución basada en streaming local, donde una computadora con Windows hace el procesamiento y transmite la señal de video al SteamBox, pero esto no hace que las personas se deshagan de su máquina actual con el software de Microsoft como herramienta central para jugar.

Los prototipos armados por Valve sugieren que ellos esperan que la SteamBox sea la máquina principal para el gaming de sus usuarios, pues dos de los tres modelos tienen especificaciones de sobra para mover cualquier juego en la actualidad. Entonces, el desafío más importante para Valve es asegurarle a sus clientes la disponibilidad de la gran mayoría de su catálogo de juegos, cuestión que se antoja complicada en gran parte debido a Microsoft y sus APIs de desarrollo. DirectX ha sido por años un yugo que encierra a los desarrolladores a crear sus experiencias de juego únicamente en equipos con Windows y es que OpenGL, su principal alternativa, aún con sus avances, está muy lejos de igualar el aprovechamiento del hardware que permite el framework de los de Redmond. En muchos casos, traer juegos a Linux significaría un gran trabajo de re-ingeniería, una cuestión que es posible que muchas casas de desarrollo no estén dispuestas a fondear. Aun cuando Valve logre asegurar lanzamientos futuros para SteamOS, la gran cantidad de títulos actuales y añejos puede ser un gran punto de inflexión para que los usuarios no adopten esta nueva plataforma y sigan jugando bajo el paradigma actual.

Todo es culpa de este desgraciado.

El otro punto donde se le complica la cosa a SteamOS es la variedad de oferta para el mercado de juegos en PC, ya que, si bien Steam es por mucho el mayor distribuidor de juegos, no es el único. Ahí están Origin, Battle.net, UPlay, GOG, etc. Al usar SteamOS, el jugador se va a perder, hasta donde sabemos, la posibilidad de disfrutar de juegos ofrecidos por estos y otros canales de distribución.

Otro asunto es que no todos los juegos se acomodan al paradigma del sillón. ¿Alguien se imagina estar jugando World of Warcraft o “League of Losers” con un control? Además del problema anteriormente mencionado de la distribución, me cuesta mucho trabajo imaginarme a alguien disfrutando de la experiencia de jugar Starcraft II contra un Coreano usando el SteamController (no hablemos del horror que fue Starcraft 64); la partida acabaría en menos de un minuto porque el juego simplemente no se acomoda a jugarse así. Se necesita un teclado y un mouse colocados apropiadamente sobre un escritorio.

*tap tap tap tap tap* *click click click* Listo, ya peldiste.

A final de cuentas, solo el “Doctor SepaLaMadre” tiene idea de cuál será el futuro de la visión de Gaben. Si el SteamBox falla, siempre se le puede instalar Windows encima y viceversa si tiene éxito. Pase lo que pase, pareciera ser un gran momento para armar una PC, y con o sin las máquinas de Valve, el mercado de PC seguirá dando de qué hablar.

Un verdadero símbolo sexual, probando nuevos horizontes

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